jueves, 7 de enero de 2010

SCD

Guitarras, panderos, piano, platos y voces fue lo que ambos querian ver, sin saber que se encontrarían llegaron, él acompañado de un amigo, ella con su mamá y hermana buscando a una amiga que estaba entre la gente.

Distraídamente ella miraba a las personas que acompañaban esta pasión, imaginando si compartian con ella de forma sincera su amor por la cueca. Cuando lo vio no presto mucha atención, era alguien conocido con quien podría bailar y eso la tranquilizo, ya que sacar a bailar a un desconocido le resultaba mas difícil de lo que demostraba.

No recuerda quien se acerco a quien, si él a ella o viceversa, por lo visto un vino fue la excusa para que hablaran, mas esta vez ya no sólo fue un baile, compartieron risas, historias y quizas hasta algun coqueteo ("culpa del vino" fue la excusa de ella)

Nuevamente una cueca juntos, nuevamente "interesante" penso ella, "linda, esta vez no veo a su pololo" pensó quizas él.

Algo se estaba formando, las cuecas bailadas quedaron en su memoria esa noche, ¿por qué se había puesto nerviosa con la mirada de aquel hombre?... Quizás porque en sus ojos ya comenzaba a formarse el conjuro que la encanto algunos meses después... Pero no adelantemos. Volvamos a la SCD, específicamente a la calle en la que se encuentra ubicada.

Su hermana la molestaba con él, probablemente habia prestado más atencion a lo que se tejia entre ambos, no estaba ciega por amores pasados y sin futuro que nublaba la vista de ellos; por eso, cuando él le pidio el numero de su celular a ella, una sonrisa de "te lo dije" se dibujo en sus labios.


Esa noche ya había algo que los empezaba a unir, en sus celulares los números esperaban cualquier excusa para ser marcados...

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